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La lista de genes del SCDO gana un séptimo integrante.
Febrero de 2026, American Journal of Medical Genetics: un segundo caso confirmado de pérdida de función bialélica de DMRT2. El mismo patrón grave de columna y costillas que el caso de 2018, en una familia sin ningún parentesco, y además algo nuevo: sin timo, y con inmunodeficiencia profunda.

Un caso es una curiosidad. Dos son un patrón.
En 2018, un grupo holandés describió a un recién nacido varón, de ascendencia norteafricana, con costillas ausentes, fusionadas, bifurcadas o hipoplásicas a ambos lados, vértebras malformadas y unos pulmones demasiado pequeños para sostenerlo. Vivió nueve días. Todos los genes conocidos de la displasia espondilocostal (SCDO) dieron resultado normal. La secuenciación del exoma encontró una única explicación: tenía dos copias rotas de un gen llamado DMRT2, una de cada progenitor sano. El artículo terminaba, con honestidad, en un signo de interrogación. Un niño, una variante, y ningún segundo caso en toda la literatura. El fenotipo de los ratones sin el gen encajaba de forma asombrosa, pero en humanos seguía siendo una hipótesis.
Pasaron ocho años. En el número de febrero de 2026 del American Journal of Medical Genetics, un equipo de Tel Aviv publicó a un segundo lactante. Primer hijo de padres emparentados en Israel. Casi 37 semanas al nacer, con dificultad respiratoria desde los primeros minutos, intubado en la UCI neonatal. El mismo tipo de malformaciones costales. En DMRT2, una deleción homocigótica en marco distinto: esta vez faltaba una sola letra, c.129delC, que se predice trunca la proteína en el aminoácido 75. La variante no aparece ni en gnomAD ni en una base local de más de 28.500 exomas. Murió a los tres meses, por fallo respiratorio tras infecciones graves.
El segundo caso asienta el gen y agita el fenotipo.
Una variante que elimina el codón de inicio y una deleción con desplazamiento del marco, ambas capaces de abolir la proteína; dos familias sin ancestros compartidos; dos lactantes con el patrón costovertebral grave. En esa convergencia casual se apoya la genética humana. Al signo de interrogación de 2018 se le puede quitar la interrogación: DMRT2 se suma a DLL3, MESP2, LFNG, HES7, TBX6 y RIPPLY2, y la recomendación práctica de los autores es concreta: los paneles de genes de displasias esqueléticas deberían incluirlo ya.
Pero el segundo bebé traía algo que el primero no tenía. En imagen y en quirófano no se le encontró timo. Sus recuentos linfocitarios eran profundamente bajos. En sus tres meses padeció una neumonía grave por citomegalovirus e infecciones bacterianas desbordadas. El equipo rebuscó en su exoma buscando otra causa, algún gen de inmunodeficiencia que se les hubiera escapado, y no encontró nada que lo explicara. Lo que plantea, con cautela, una posibilidad que nadie había asociado al SCDO: que DMRT2, expresado en el dermatomioto de cada somita en formación según los estudios en ratón, también importe para el desarrollo inmune, quizá por vecindad embrionaria entre el tejido conectivo de origen somítico y el timo. Los autores lo marcan como una posible expansión del fenotipo, no como una conclusión. Un paciente no demuestra un mecanismo; cualquier frase sobre esto merece el doble de reservas.
Qué cambia para una familia que lee esta web.
Cosas pequeñas y concretas. Si tu hijo tiene un esqueleto con patrón SCDO en la imagen y el panel genético salió negativo, pregunta en qué año se diseñó ese panel y si incluye DMRT2; los anteriores a 2026 casi nunca lo traen. Si tu hijo tiene el patrón SCDO y además infecciones raras, repetidas o graves, este artículo es la razón para decirle ambas cosas en una sola frase al inmunólogo, y para pronunciar la palabra timo. La bifurcación terminológica (STD frente a SCD), los signos prenatales y el camino de cuidados siguen tal cual: un gen nuevo afina el estudio diagnóstico, no mueve los fundamentos clínicos. Nuestra página de genética se actualizará para contar siete genes donde hoy lista seis.
Qué no cambia.
El consejo reproductivo sigue siendo la misma aritmética: ambas familias encajan con herencia autosómica recesiva, padres portadores, 25 por ciento de riesgo de recurrencia en cada embarazo; los dos niños eran varones, pero no hay pruebas todavía de un efecto ligado al sexo. Ninguno de los dos casos permite extrapolar nada sobre fenotipos más leves de DMRT2 que sobrevivan hasta la edad adulta; no se ha encontrado ninguno. Y si alguien comercializa una "prueba de DMRT2" dirigida a padres preocupados apoyándose en dos informes de caso, eso es comercio, no medicina.
Fuentes. Rips et al., A Confirmatory Case of Severe Spondylocostal Dysostosis Caused by Biallelic Loss-of-Function of DMRT2, American Journal of Medical Genetics Part A, febrero de 2026. DOI 10.1002/ajmg.a.64270. Bouman et al., American Journal of Medical Genetics Part A, 2018;176:1216-1221. DOI 10.1002/ajmg.a.38668. OMIM 604935 y 621523 (SCDO7). AJMG 2018; AJMG feb 2026; OMIM